
Dicen que los humanos son seres de costumbres y la verdad no me extraña. Después de semanas sin salir a montar por el Pardo el reencuentro ha sido genial. Vamos que ya me está apeteciendo volver este fin de semana.
Empezamos como siempre, subiendo junto al muro del campo de golf y digo subiendo porque joe, la "cuestecita" te despierta. Es en este momento cuando notas que tienes pulmones y piernas.
Una vez arriba, la perspectiva es muy chula, sólo queda decidir la cuesta abajo y yehaaa a disfrutar! La bajada se sale, uno no sabe si hacerla a "pincho" o detenerse para disfrutar de las preciosas vistas. Las sensaciones me recuerdan a esquiar (salvando las diferencias claro). Tienes partes técnicas, pequeños llanos y curvas peraltadas. Vamos, cuando llegas abajo tienes una enorme sonrisa en tu cara.
Después de este "subidón" decidimos tirar dirección el Pardo pasando por todos los miradores. Os pongo algunas fotos para que disfrutéis de sus vistas.
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